La tecnologia y su uso en las escuelas.


 Introducción.

Durante el siglo XX la tecnología tuvo muchos avances, desde la imprenta y la radio, hasta los proyectores y computadoras, entre otros. Estos avances se han seguido presentando de manera muy rápida hasta la actualidad, de modo que la escuela ha tenido que adaptarse constantemente a nuevos métodos de enseñanza y aprendizaje. En la actualidad una de las problemáticas más marcadas en la escuela contemporánea es el uso de la tecnología, ya que, si bien la tecnología es una herramienta que nos puede facilitar el acceso a información de manera rápida y precisa, también ha generado muchos desafíos como la desigualdad, la perdida de criterio y distracciones en el aula. Analizar este factor de enseñanza con pros y contras nos permite comprender como este fenómeno le da una nueva dirección y definición al papel de la escuela y de los docentes en el aula.

Desarrollo.

El uso de la tecnología en el aula no es reciente, sino que ha sido un proceso continuo que se ha acrecentado en los últimos 30 años con la llegada del internet y el auge de la era digital.

Esta comenzó en los años 20´s con la llegada de la radio y la era audiovisual, y siguió con el cine, la televisión, las computadoras, el acceso a internet y los teléfonos inteligentes.

En la década de los 90´s con la llegada de las computadoras, las escuelas comenzaron a adaptar laboratorios de informática y recursos digitales como herramientas de apoyo al aprendizaje. Hoy en día, con el uso de tabletas, pizarras electrónicas y plataformas educativas en línea, la enseñanza se ha transformado profundamente. Estos recursos han permitido que los alumnos puedan aprender de forma interactiva, dinámica y visual.

La llegada de la tecnología a las aulas marcó un giro en la historia educativa. Ahora los estudiantes y maestros pueden acceder a recursos casi ilimitados y de manera rápida en línea, hacer e interactuar con contenidos multimedia, fomentar la colaboración mediante plataformas digitales, mejorar la comunicación en el aula entre alumnos y docentes y desarrollar habilidades digitales que se han vuelto necesarias para la vida laboral, entre otras cosas más.

Entre los principales beneficios que se encuentran en el uso de la tecnología en las escuelas está la motivación que genera a los alumnos aprender mediante herramientas interactivas, la posibilidad de personalizar la enseñanza según el ritmo de aprendizaje y la democratización del conocimiento (expansión del conocimiento y educación). Plataformas como Google Classrom, Moodle y Microsoft Teams o hasta el uso de la inteligencia artificial han permitido que el aprendizaje trascienda los muros del aula tradicional. Antes el aprendizaje dependía totalmente de los libros de texto y del profesor. Ahora en las aulas se puede llevar un conjunto de herramientas que facilite la enseñanza y cree aprendizajes significativos para los estudiantes.

Otra de las ventajas es que ahora los alumnos pueden investigar, ver videos educativos y aprender de forma autónoma y autodidacta, esto motiva a los jóvenes, sobre todo a los de las nuevas generaciones que han crecido rodeados de pantallas. Simuladores, aplicaciones interactivas y videojuegos educativos hacen que el aprendizaje resulte más atractivo y participativo. De esta manera, la tecnología puede reducir el rezago escolar y mejorar el rendimiento académico.

Sin embargo, junto con sus ventajas, la tecnología ha traído muchas problemáticas educativas y sociales. Uno de los mayores desafíos en México es la brecha digital que se encuentra en las escuelas, la desigualdad de acceso a dispositivos inteligentes, el acceso limitado a internet y las competencias digitales. Mientras algunos estudiantes disfrutan de entornos virtuales ricos y bien equipados, otros carecen de los recursos básicos para participar en clases en línea o recursos digitales. Esto se evidencio de forma significativa durante la pandemia de COVID-19, donde miles de alumnos resultaron rezagados por falta de equipos de tecnología.

La brecha digital ha afectado a las escuelas y los estudiantes no solo durante la pandemia, sino también en la actualidad, principalmente a través de la desigualdad en el rendimiento académico, así como en la capacitación insuficiente y menor innovación pedagógica. Las comunidades rurales en México tienen una menor cobertura de internet que las áreas urbanas, de igual manera, en áreas con poblaciones marginadas o minorías la enseñanza con tecnologías de la información y comunicación es casi nula, creando así una desigualdad de aprendizaje y oportunidades desmesurada entre comunidades.

Otro aspecto preocupante es el de la dependencia de las pantallas. Muchos estudiantes, acostumbrados al uso constante de dispositivos electrónicos, presentan dificultades para concentrarse, razonar críticamente y realizar lecturas profundas. Algunos estudiantes utilizan los dispositivos electrónicos para revisar redes sociales, jugar o ver videos, no para estudiar durante las clases, lo que reduce de manera significativa su concentración y capacidad de análisis. Además de que el uso constante de las pantallas puede afectar de manera importante la salud física y mental, provocando problemas de visión, ansiedad, depresión, sedentarismo y alteraciones del sueño. En el aula, esta situación se traduce en la falta de atención y superficialidad en el aprendizaje, ya que los alumnos pueden memorizar mucha información sin realmente comprenderla en profundidad, también, al tener tanta información al alcance acostumbra a los alumnos a copiar y pegar, sin procesar o reflexionar sobre los contenidos. Además, el uso de las inteligencias artificiales le ha quitado peso al pensamiento crítico y el análisis, muchos jóvenes ven las inteligencias artificiales como un delegador de tareas y trabajos, y esto puede afectar a los estudiantes ya que impide que desarrollen habilidades de resolución de problemas y crea que tengan menos creatividad y capacidad de análisis propio y esto, a su vez, nos deja una evaluación poco clara, muchos maestros tienen dificultad para medir el aprendizaje real y significativo cuando las tareas se hacen con ayuda de herramientas automáticas o con inteligencia artificial.

Otra problemática para los alumnos es la falta de habilidades digitales, aunque los jóvenes usan dispositivos a diario, no todos saben emplearlos con fines educativos. Muchos dominan redes sociales o entretenimiento, pero no saben buscar información confiable, citar fuentes o utilizar programas académicos correctamente. En muchos de los casos, incluso alumnos de hasta secundaria o preparatoria no saben cómo utilizar los programas de Office para redactar documentos de una forma rápida, aunque las tecnologías ahora se implementan desde el nivel educativo primario, esto también es creado por la multitarea digital.

Por otro lado, también los docentes se ven afectados. En muchos casos los profesores se sienten desplazados o presionados a adaptarse rápidamente a las nuevas herramientas digitales para las cuales no siempre reciben una capacitación oportuna. La tecnología en lugar de ser una aliada se ha considerado un obstáculo en muchas escuelas por no usarse adecuadamente y en algunos casos se ha cuestionado si reemplaza el valor humano en la enseñanza. Por otro lado, la implementación de la tecnología también representa un sobrecargo laboral ya que implica que estos deben preparar materiales digitales, atender clases en línea, revisar tareas virtuales, mantener comunicación constante con los alumnos y actualizarse en nuevas herramientas digitales, esto genera estrés y desgaste profesional. Por esto, algunos docentes, especialmente los formados en modelos educativos tradicionales, pueden sentirse inseguros o desconfiar del valor educativo de la tecnología, esta resistencia muchas veces es por el miedo a perder autoridad frente a los alumnos o de que la tecnología reemplace su rol.

También el uso irresponsable de la tecnología puede generar otros problemas importantes, como el ciber acoso, la desinformación o la perdida de privacidad, incluso la falta de interacción humana. Los estudiantes están expuestos a un acceso de contenidos en internet ilimitado, muchos de los cuales no son confiables ni educativos. Por eso, es fundamental que la escuela enseñe competencias digitales críticas, es decir, la capacidad de analizar, evaluar y usar la información de manera ética y responsable.

La educación no solo consiste en transmitir la información, sino también en fomentar valores, actitudes y pensamiento crítico, aspectos que las maquinas o la inteligencia artificial no puede sustituir.

Conclusión.

El uso de la tecnología en la escuela contemporánea representa un avance histórico inevitable que está transformando la educación, pero también una fuente de nuevos desafíos éticos y pedagógicos de gran magnitud. No se trata solo de rechazar las herramientas digitales, sino de usarlas con sentido crítico y equilibrio, integrándolas de forma responsable en los procesos educativos. Su impacto positivo depende en gran medida de cómo se integre en el proceso de enseñanza – aprendizaje. No basta con incorporar computadoras y plataformas digitales en la escuela; es necesario enseñarles también a los alumnos que la tecnología está al servicio del pensamiento, la creatividad y los valores humanos. En lugar de sustituir al docente, debe fortalecer su valor y permitirle guiar a los estudiantes en el uso responsable de las herramientas digitales.

La escuela del siglo XXI tiene la misión de formar alumnos capaces de manejar dispositivos y fomentar el ser humano crítico, ético y consciente del mundo que lo rodea. Solo así, la tecnología podrá ser una aliada del conocimiento y no un obstáculo para el verdadero aprendizaje.


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