Como ya habíamos hablado antes La Paz mental son varios factores que afectan la vida personal de uno, siempre hay como rinconcitos chiquitos donde va a ver siempre, donde sientas que de ese rinconcito no puedes salir pues te sientes atrapada.
Hay algo muy particular en ser “una adulta chiquita”. No hablo solo de la estatura o la edad, sino de esa sensación de estar creciendo mientras todo alrededor espera que ya seas fuerte, estable, resuelta. Pero, ¿cómo se hace eso cuando por dentro a veces estás en pausa, en duda, en marea?
Conozco a alguien ,una chica luminosa, soñadora, intensa en emociones y en metas que ha pasado por cosas que no se ven a simple vista. Tratamientos hormonales que afectan el cuerpo y el humor. Etapas sin ciclo menstrual y luego con él cada mes, como un recordatorio de que el cuerpo también habla. Ganas de comerse el mundo pero sintiendo, en ciertos días, que el mundo pesa demasiado.
Y aun así, sueña. Sueña con crear su propia marca, con trabajar en algo que le acelere el corazón, con hacer contenido que refleje quién es. Y eso me hace pensar: la salud mental no es solo un tema médico. Es también cómo sostenemos nuestros sueños en medio del caos, cómo nos abrazamos cuando sentimos que no encajamos, cómo escribimos aunque nadie lea, cómo bailamos aunque la cabeza diga que no tiene sentido.
No, no todo está “bien”. Pero tampoco todo está roto. Hay belleza en ser una adulta chiquita: porque estás creciendo mientras te sanas. Porque aprendes a cuidar de ti en voz alta. Porque empiezas a entender que ser emocional no es ser débil, es ser valiente con la piel abierta.
Y si tú también estás en ese proceso, quiero que sepas esto: no vas tarde. Estás justo a tiempo. Tu mente es un mapa que se sigue dibujando. Tu historia también.

Comentarios
Publicar un comentario